Inteligencia Artificial

¿hay razones para temer que una máquina llegue algún día a pensar como un ser humano? …

¿cómo determinar si una máquina piensa y actúa de manera inteligente? …

1.   Introducción

La industria robótica ha producido robots dedicados a tareas y funciones específicas con diferentes formas físicas.

Este pujante desarrollo es gracias al avance de los microprocesadores, su capacidad de procesar cada vez más información y la evolución de algoritmos computacionales que dotan a estos dispositivos de creciente “inteligencia”.

Estos robots usan  tecnologías basadas en algoritmos de aprendizaje automático que se ejecutan en plataformas informáticas específicas, siendo capaces de realizar tareas en reemplazo de los seres humanos.

Esta evolución de las máquinas va a ser imparable.

Pero surge la pregunta ¿hay razones para temer que una máquina llegue algún día a pensar como un ser humano?

Personalmente no conozco fundamentos científicos que apoyen la idea que habrá máquinas con conciencia y cualidades mejoradas respecto a la inteligencia humana.

También debo admitir que no es sencillo prever la evolución futura con criterio científico sin caer en la ciencia ficción.

Por ahora no hay máquinas consientes de sí mismas.

Sin embargo estamos ante una situación no menor que indica la existencia de un problema de fondo: ¿cómo determinar si una máquina piensa y actúa de manera inteligente?

2.   Que es inteligencia artificial

En general el término “inteligencia” lo asociamos con la capacidad de una persona para adquirir conocimientos y nuevas habilidades que le permitan saber elegir las mejores opciones para resolver algún tipo de problema.

Mientras que “artificial “señala aquello hecho o producido por la mano, arte o ingenio del hombre. Lo no ocurrido por procesos naturales. Artificial denomina a lo no natural o copia de lo natural.

Al combinar ambos términos se obtiene la noción de “inteligencia artificial” (1956, John McCarthy).

Considerada como un término computacional, hace referencia a sistemas creados por seres humanos que contienen agentes no vivos poseedores de la facultad de razonamiento suficiente como para, a través de procesos, maximizar un resultado esperado.

Son programas informáticos basados en algoritmos que corren sobre un hardware específico. Adquieren datos a través de dispositivos de entrada, los procesan y materializan sus resultados en dispositivos de salida. Su funcionamiento persigue imitar el modo de funcionamiento del cerebro humano para desarrollar conductas y actividades humanas.

Pueden realizar cualquier trabajo en el que se aplica conocimiento  especial y único, actúan como inteligencia artificial especializada.

3.   Comparar la inteligencia artificial con la humana

Se han desarrollado métodos que intentan comprobar si un sistema con inteligencia artificial es capaz de reproducir  con eficiencia las reacciones del modelo de comportamiento inteligente del ser humano frente a tareas o situaciones complejas.

El primero fue el test de Turing (en honor al científico Alan Turing). Quien en 1950 propuso el juego de imitación, en el que un computador trata de hacerse pasar por un ser humano. A través de esta prueba se examina si una máquina puede considerarse inteligente.

El test de Turing no puede ser considerado como único criterio de validación de inteligencia artificial porque existen críticas fundamentadas que ponen de manifiesto sus vulnerabilidades.

Un nuevo test, conocido como Lovelace 2.0 (nombrado así por la matemática Ada Lovelace) propone una prueba de creatividad como alternativa al Test de Turing.

La máquina en cuestión debe ser capaz de escribir una historia de ficción, crear un poema o elaborar una pintura para superar la prueba.

Ninguna máquina ha sido capaz de superar el test de Lovelace 2.0.

4.   Conclusiones

Hemos visto que los sistemas pueden tener inteligencia para procesar información en forma eficiente. Se la denomina inteligencia artificial.

Sin embargo no existe sistema computacional creativo pues no hay desarrollo que incluya las capacidades cognitivas de los seres humanos.

Ningún sistema actual supera la prueba Lovelace, en la cual un sistema inteligente debe originar un concepto creativo u obra de arte.

La creatividad es una de las características fundamentales de la inteligencia humana.

Por eso es imprescindible considerar que los recursos humanos de cualquier organización, a diferencia de cualquier otro recurso, tienen la capacidad de innovar y desarrollar nuevas ideas.

Una máquina, aun dotada de inteligencia artificial, tan sólo puede alcanzar su límite teórico  de rendimiento, el ser humano no tiene límites en su imaginación.